¡Planifica el 2013!

¡Planifica 2013ªAño nuevo, mil propósitos y nuevos proyectos en mente. Es el momento de planificar los objetivos que se quieren lograr y organizar de forma óptima el tiempo para tener una buena visión de conjunto y no olvidar ningún evento ni tarea.

Las normas básicas de la organización del tiempo

  • Formular objetivos anuales, trimestrales, mensuales, semanales y diarios
  • Planificar las actividades por adelantado
  • Establecer prioridades, para evitar la tiranía de lo urgente
  • Concretar los objetivos, organizarlos en unidades manejables y tareas concretas
  • Llevar a cabo el seguimiento y el control de los objetivos.

Se puede recurrir tanto a herramientas en papel como virtuales para perfeccionar la organización de nuestro tiempo.

Calendarios virtuales y memorándums

Su gran ventaja: permiten sincronizar datos y compartir la información con otros usuarios. Son grandes aliados de la memoria para no faltar a citas y reuniones ni olvidar ninguna tarea importante.

 Calendarios en papel

  • Agenda
  • Calendario anual, clásico o compacto como el de El Canasto
  • Calendarios y planificadores anuales, mensuales o semanales que podemos descargar e imprimir, como los de Reprint-me o si queréis aportar un toque desenfadado a la semana, el de Mr. Wonderful
  • Plantillas personalizadas, tableros y post-its.

En Mar Traducciones utilizamos el calendario virtual de 4Visions Manager para la gestión diaria de tareas, contactos y proyectos, pero para planificar determinados objetivos, seguimos recurriendo al papel. Nos gusta levantar la vista y consultar el calendario mensual que tenemos colgado en el despacho, para captar rápidamente los objetivos importantes del mes actual.

Sea cual sea el método escogido, no hay que olvidarse de sincronizar las agendas, para que todos los miembros del equipo tengan claras las próximas acciones que deben emprender.

Herramientas para optimizar las comunicaciones internacionales

La implantación y el desarrollo de una estructura en otros mercados puede complicar la gestión diaria de las comunicaciones e incrementar los gastos. Gracias a las nuevas tecnologías conseguiremos optimizar el tiempo, mejorar las comunicaciones internacionales y reducir los costes en desplazamientos.

Dispositivos de llamada por Internet y videoconferencias

Herramientas para optimizar las comunicaciones internacionalesUsar la conexión a Internet existente para hacer llamadas o mantener videoconferencias es un buen método para reducir los costes en comunicaciones y viajes y rentabilizar el tiempo. Determinados temas requerirán reuniones presenciales, pero la celebración de encuentros virtuales para debatir cuestiones puntuales ayuda a cohesionar el equipo y mantenerse al día de la evolución de los proyectos. Para que la calidad del sonido sea óptima, nada mejor que contar con una conexión a banda ancha.

Skype es el programa más conocido, pero también podemos hacer uso de Google Talk. Si disponemos de un perfil en Google+, mediante un Hangout organizamos una videollamada en grupo. Existen otras aplicaciones más complejas para realizar videoconferencias y reuniones en streaming, como GoToMeeting  o WebEx, en los que se organizan presentaciones y demostraciones, así como debates y se editan documentos en linea.

Aplicaciones de gestión para equipos internacionales

Cuando una empresa cuenta con personal y sucursales en el extranjero, puede resultarle muy interesante utilizar software colaborativo para gestionar los proyectos de equipos multidisciplinarios en tiempo real.

Para explotar la vertiente social del equipo y cohesionar a sus miembros, existe la plataforma Yammer, que vendría a ser el Facebook para empresas. Es muy práctica para debatir temas en grupo. Otros sistemas permiten un acceso inmediato a la información y la puesta en común de la documentación que se genera desde diferentes ubicaciones. EyeOS y Basecamp son dos ejemplos de software colaborativo, pero existen numerosos programas de gestión de proyectos.

El uso de dispositivos de llamada por Internet y programas de gestión de proyectos es muy positivo para las corporaciones:  se optimizan los procesos evitando las redundancias, se cohesiona al equipo y se reducen los costes relacionados con los desplazamientos, con el incremento de tiempo de calidad que supone.

Artículos para profundizar en el tema:

Cuatro alternativas para sustituir Skype

Diez aplicaciones para videoconferencias y reuniones online

International communications strategies

Foto de mconnors vía Creative Commons

Claves para optimizar nuestra asistencia a las ferias

Las ferias representan una magnífica ocasión para darnos a conocer, contactar con nuevos clientes y crear nuevas sinergias. Pero sin una estrategia bien definida y una buena preparación tanto del equipo que asistirá como de los aspectos comerciales y comunicativos, podemos dejar pasar oportunidades magníficas.

  1. «Según la Global Association of the Exhibition Industry (UFI), las ferias  son las herramientas más eficientes en términos comerciales.» Saca partido a las ferias, Juan Manfredi.
  2. «Lo primero que debe tener claro una empresa que va a visitar una feria son los objetivos que para ella tiene esa visita. Cada uno de ellos nos marcará los pasos a seguir en el desarrollo de la acción.» Cómo optimizar la visita a una feria; boletín de la Cámara de Comercio e Industria de Zaragoza
  3. Cómo aprovechar mejor la visita a la feria; guía editada por Feria Habitat Valencia.
  4. En el artículo recopilado a continuación, Claudia Fabián describe «de forma dinámica y concreta las actividades esenciales que deben tener en cuenta los organizadores y participantes de una feria para poder aprovechar al máximo sus recursos y lograr rentabilizar su inversión reconociendo las oportunidades que les puede ofrecer el mercado al conocer a potenciales clientes y proveedores; y al mismo tiempo detectando posibles amenazas al analizar las fortalezas y debilidades de sus competidores».
  5. «Para cualquier empresa acudir y participar en una feria comercial supone poder utilizar inteligentemente una importante y potentísima herramienta de promoción donde el trato y el contacto humano es un factor fundamental muy apreciado.» Cómo optimizar la participación en ferias, guía editada por la AEMCCE en 2009.
  6. Finalizamos con el enlace a la presentación de la Guía de visitas a ferias internacionales, editada por Cámaras de Comercio e Industria de España en 2003 y desglosada en cuatro apartados: objetivos, preparación previa al desplazamiento, actuación en la feria y optimizar los resultados de nuestra visita.

Networking focalizado

Se puede hacer networking en todo momento, pero para optimizar el tiempo y obtener los mejores resultados posibles, es necesario focalizar nuestros esfuerzos.

networking focalizado. Foto de uuuhyeah, vía Creative CommonsFoto de uuuhyeah, vía Creative Commons

Antes de lanzarnos a la acción debemos pues determinar cuáles son las especialidades que deseamos potenciar y concretar consecuentemente los ámbitos, los sectores y los países en los que iniciaremos o ahondaremos la búsqueda de nuevos clientes. Una vez determinados, podemos emprender la prospección presencial y virtual.

Networking presencial

Hacer una criba de las jornadas, las reuniones, las ferias, los congresos y los actos que nos pueden interesar. Organizar la agenda para asistir a los que nos brindarán mayores oportunidades de contactar con personas interesantes y clientes potenciales. Cuánto más especializado sea el evento, mayor posibilidad tenemos de hacer contactos efectivos, especialmente si son sectores o negocios en vías de expansión e internacionalización.

De vuelta a la oficina, el mismo día o el día siguiente (cuando antes mejor para que la memoria no nos juegue malas pasadas), es preciso iniciar el seguimiento: recopilar la información recogida, agregar los contactos en nuestra base de datos de clientes y añadir todos los detalles que recordemos del encuentro (idioma en el que nos hemos dirigido a esa persona, impresiones, si ha solicitado información, etcétera); en definitiva todo lo que nos haya permitido conectar con la persona para poder posteriormente enviarle una presentación de nuestros servicios y un mensaje personalizado.

Es aconsejable no dejar pasar más de dos o tres días después del encuentro para enviar un correo a las personas con quién nos interesa mantener el contacto. Es más fácil que el otro nos recuerde (y viceversa). Si queremos agregarlas a nuestra red profesional, también es conveniente hacerlo en ese plazo. Así jugamos con la baza de la memoria a nuestro favor.

Networking virtual

Las redes sociales pueden facilitarnos la búsqueda de nueva clientela, pero hay que establecer un buen plan y focalizar bien, sino podemos dispersarnos y perder de vista nuestro propósito. Los portales sectoriales también son una buena fuente para hacer acopio de los datos de las empresas que nos interesan, para buscarlas luego en los social media. Personalmente, las dos redes que más potencio son LinkedIn y Twitter, aunque hay que tener presente cuál es más potente en otros países (si hacemos acciones de marketing y búsqueda de clientela en el extranjero).

Al igual que deberíamos hacer con las campañas de marketing por correo electrónico, para prosperar es importante enviar un mensaje personalizado. Nada de dejar el «Me gustaría añadirte a mi red profesional en LinkedIn». Redactar un mensaje escueto pero conciso es todo un reto para ir al grano sin dejarse lo primordial y no sonar agresivo o borde, pero tendremos mayores probalidades de éxito.

Una vez el cliente potencial ha aceptado nuestra invitación, nada de dormirse en los laureles. Al igual que con el networking presencial, el seguimiento es primordial. Es aconsejable enviar un mensaje de agradecimiento a las personas que nos han agregado a su red de contactos; ello nos permitirá posteriormente enviarles un mensaje por correo electrónico con una presentación más pormenorizada de nuestros servicios, en el cuerpo del mensaje o en un archivo adjunto.

Otra premisa que debemos recordar es que el tiempo es oro: enviemos mensajes estructurados y bien redactados, en los que destaque la información relevante. El destinatario de nuestro mensaje lo agradecerá. Si el cliente potencial nos lo solicita, ya habrá ocasión de profundizar y dar más detalles.

Hay que armarse de paciencia: los resultados no son inmediatos; más bien lo contrario. Podemos tardar tranquilamente unos cuantos meses en conseguir que esas tomas de contacto se conviertan en solicitudes de presupuesto y trabajos. Ante las primeras “victorias”, no debemos bajar la guardia y seguir con nuestro plan de acción.

Si bien debemos intentar ser tan constantes como podamos, lo cierto es que es bueno aprovechar al máximo las semanas de disminución de actividad para potenciar el networking y la búsqueda de nuevos clientes. Ya sea virtualmente o presencialmente, debemos establecer un buen plan de ataque y seguimiento para optimizar al máximo el tiempo dedicado a ampliar nuestra red de contactos. Y una buena manera de conseguir que los demás se acuerden de nosotros, es ofreciéndoles algo sin esperar nada a cambio: compartir información relevante de interés para ellos, divulgar noticias de su sector, enviarles una felicitación en las fechas señaladas, un detalle navideño; lo que se nos ocurra para fomentar los lazos con ellos: detrás de cada empresa hay una persona, no lo olvidemos. Y con quien conectamos es con las personas, no las entidades.

Se busca: clientela

Uno de los pilares de nuestro negocio es la prospección de clientes. Aún teniendo un gran volumen de trabajo y aún disponiendo de una buena cartera de clientes, no debemos dejar de acrecentarla; un objetivo significativo es diversificar nuestras fuentes de ingresos, e incrementar el número de clientes es un buen método para conseguirlo.

¿Por dónde empezamos?

Un primer canal de búsqueda lo forma nuestra propia cartera de clientes. Un cliente satisfecho hablará bien de nosotros y nuestra empresa y, si surge la ocasión, nos recomendará a sus propios clientes, proveedores y amigos. Es un método práctico para acceder directamente a clientela potencial, sin tener que invertir muchos medios ni mucho tiempo.

Actualmente, las redes sociales y profesionales crecen exponencialmente y se han convertido en una vía excelente para acceder a nuevas oportunidades laborales y, en nuestro caso, a nuevos mercados y proyectos. La clave está en difundir y compartir  nuestros conocimientos y nuestra pericia. Si somos perseverantes, pueden surgir oportunidades muy interesantes. En este apartado, es interesante hacer especial hincapié en las redes profesionales como LinkedIn, Viadeo y Xing. A través de nuestros contactos y los contactos de nuestros contactos podemos acceder a una amplia clientela potencial.

Otro canal que a veces no explotamos suficientemente es nuestra propia red social: familiares, amigos, vecinos, colegas de trabajo de nuestra pareja, otros padres del colegio de nuestros hijos, compañeros de gimnasio, personas con las que compartimos una afición, etcétera. Siempre es bueno explicar a qué se dedica uno; nunca se sabe dónde puede aparecer nuestro próximo cliente.

Desde el surgimiento de las redes sociales, también se ha potenciado mucho la organización de eventos de networking. Hay para todos los gustos: macroeventos genéricos a los que asisten empresas de sectores y dimensiones muy dispares; otros más reducidos y específicos, organizados para sectores, empresas y personas que comparten una inquietud. Basta llevar a cabo una búsqueda en nuestra región o ciudad para cribar a cuáles queremos asistir. Esta vía, unida a ferias, congresos y charlas, nos permitirá entrar en contacto con empresas y clientes a los que difícilmente podríamos acceder en nuestra red diaria.

Y por supuesto, no debemos dejar de lado los medios más tradicionales: las guías de empresas y los portales sectoriales son también una vía excelente para hacer una primera criba de empresas que nos pueden interesar.

Ahora bien, no basta con enviar una presentación a la dirección general de la empresa a la cual queremos ofrecer nuestros servicios; para tener éxito, hay que dar con un interlocutor concreto. Puesto que vamos a invertir tiempo y recursos, mejor poner toda la suerte de nuestro lado. Hoy en día, con las redes sociales, es fácil hallar a los trabajadores de una empresa que deseamos incorporar a nuestra cartera de clientes. Las plantillas y mensajes modelos que hayamos creado nos ayudarán a optimizar el tiempo, pero no debemos olvidar personalizar cada envío y dirigirnos a una persona concreta.

Poneos en la piel del cliente potencial: todos agradecemos que nos envíen un mensaje de presentación bien redactado, conciso y claro. Por otra parte, si va dirigido personalmente a nosotros, el redactor tiene muchas oportunidades de que nos tomemos la molestia de contestarle. Que esa primera toma de contacto se convierta en una oportunidad de hacer negocios ya es otra cuestión, pero si actuamos así tendremos más oportunidades de conseguirlo.

Como en todo lo que atañe a nuestro negocio, la perseverancia es un factor clave. También es necesario establecer un plan de prospección, que se imbricará en nuestras campañas de marketing, ser disciplinado con los objetivos que queremos conseguir y establecer tareas concretas para alcanzarlos. Solo así optimizaremos al máximo los recursos y la energía dedicados a la ampliación de nuestra cartera de clientes.

Gestión de un proyecto de envergadura: factores para que sea un éxito

La gestión de un proyecto de envergadura, ya sea por el volumen a traducir o corregir, los plazos de entrega, o el tiempo que puede durar, supone todo un reto y una buena interacción de todos los profesionales que intervienen en él es esencial. En esta entrada me centraré en las aptitudes que debemos enfatizar y las etapas imprescindibles para optimizar el desarrollo del proyecto.

Planificación e implantación de una metodología de trabajo

Cuanto más complejo es un proyecto, mejor debemos intentar planificarlo. Antes de establecer el flujo de trabajo con los colaboradores que intervendrán en el proyecto, es interesante concertar una reunión con el cliente. Si no es posible celebrarla presencialmente, entonces deberemos hacerlo virtualmente. Así podremos recabar toda la información importante. Saber en qué fase del proyecto se sitúa nuestro trabajo nos permitirá determinar con mayor precisión los tempos: seguramente no actuaremos igual si este supone la última pieza del engranaje o si hay fases posteriores de edición o maquetación. Si el cliente aún no lo ha hecho, será muy importante implantar un cronograma en el que se detallarán las fechas de recepción y entrega de la documentación objeto del encargo.

A partir de ahí, ya podremos establecer el flujo de trabajo: fijar las fechas de entrega de los colaboradores, facilitarles la documentación y los glosarios de referencia, establecer una codificación de los documentos (esencial en proyectos en los que intervienen un gran volumen de ficheros), y pasarles por escrito las pautas de trabajo. Cuánto más claras las consignas, más fácil será ponerse a trabajar y lidiar con las dificultades que puedan surgir.

Coordinación y diálogo entre los diferentes agentes

Como gestor de proyectos, ejerceremos de puente entre el cliente y los colaboradores. La comunicación por correo electrónico es sin duda lo más práctico, ya que podemos concentrar varias cuestiones en un único mensaje y evitar las interrupciones perniciosas. Ahora bien, ante una duda importante y urgente o una cuestión que conllevaría la redacción de un mensaje demasiado extenso, lo mejor es hacer una llamada.

Sin abusar de ello, es positivo contactar con cierta frecuencia con el cliente durante el desarrollo del proyecto, para informarle de cómo va todo y que vea que seguimos implicados al 100%, intentar solventar las dudas que se plantean a los colaboradores lo antes posible y transmitir únicamente al cliente las que no podemos resolver. Para ello podemos utilizar archivos de queries.

Empatía y proactividad

Intentar adelantarnos a los acontecimientos y los imprevistos que puedan surgir y, en la medida de lo posible, sugerir alternativas o soluciones para facilitar el trabajo al resto del equipo es también muy importante. Asimismo, ser honestos y comprensivos con los demás solo puede mejorar la calidad del trabajo realizado. Los colaboradores se implicarán con más entusiasmo y el cliente apreciará que vayamos más allá de nuestras funciones y nos amoldemos al trabajo que realizan otros profesionales en las fases previas y posteriores al nuestro, especialmente si se presenta algún contratiempo.

Conocimiento y confianza

Es una gran baza para que el proyecto salga redondo. Si nos entra un nuevo proyecto de un cliente con el que ya hemos trabajado anteriormente, la gestión será más sencilla e incidirá positivamente en la calidad del trabajo. Y algo parecido ocurre con los colaboradores: asignarle un proyecto a un traductor o un revisor que ya conoces y con el que has trabajado anteriormente es una ventaja: ambos sabéis cómo trabajáis y todo fluye. A un cliente nuevo, es importante informarle con cierta frecuencia de la evolución del trabajo: sin agobiarlo, pero qué sepa cómo va todo.

Feedback tras la entrega

Una vez finalizado el proyecto y cuando haya pasado un tiempo prudencial (15 días, por ejemplo), es bueno volver a contactar al cliente para preguntarle cómo ha ido todo. Seguro que de lo que nos diga podremos extraer lecciones preciosas que nos servirán para encarar los próximos encargos con más soltura todavía.

De la importancia de gestionar el tiempo

El tiempo es un recurso bien curioso: cada minuto, cada hora, cada día dura lo que dura, ni más ni menos y sin embargo a veces se nos antoja eterno y otras en cambio pasa volando (o eso pensamos). Pero el día solo tiene veinticuatro horas y es importante administrarlas bien para no acabar corriendo o con una montaña de tareas por terminar.

Reloj de image after

En noviembre de 2010 tuve la suerte de poder asistir al curso de gestión del tiempo organizado por APTIC y allí aprendí una serie de pautas para gestionar mejor mi tiempo y establecer objetivos claros.

Aprendí que es muy importante escuchar nuestro reloj interno para optimizar el tiempo y organizar las jornadas y poder agrupar así las tareas más pesadas o las que requieren más concentración en los picos de mayor productividad. Saber cuándo rendimos mejor nos ayudará a organizar mejor nuestras jornadas y adquirir buenos hábitos.

Otro punto clave es identificar a los ladrones del tiempo (las pérdidas de tiempo por culpa de distracciones e interrupciones), que nos desvían de las actividades para conseguir los objetivos que nos habíamos marcado. Es casi imposible evitarlos, pero sí es primordial identificarlos y no dejarse avallasar.

El estrés y el desorden son dos enemigos contra los que hay que luchar con fuerza. El desorden invade el espacio físico, pero también el mental.  Si trabajamos y vivimos en un espacio ordenado, pensaremos con más claridad. Y planificar de forma realista, no acumular demasiadas actividades, saber delegar y decir no son algunas claves para evitar el estrés negativo, que nos  frena a la hora de llevar a cabo nuestros propósitos, nos puede llegar a paralizar y minar nuestra salud.

¿Cuáles son las normas básicas de la organización del tiempo?

  • Formular objetivos (anuales, trimestrales, mensuales, semanales y diarios)
  • Planificar las actividades por adelantado
  • Marcar prioridades (priorizar lo importante y evitar la tiranía de lo urgente)
  • Realizar concretamente los objetivos (organizarlos en unidades manejables y tareas concretas)
  • Controlar y hacer el seguimiento de los objetivos

Para conseguir nuestros propósitos y gestionar bien el tiempo hay que plasmar los objetivos y las tareas por escrito. Solo así sabremos si hemos sido realistas en nuestras previsiones y podremos rectificar para enmendar los errores. Para ello podemos utilizar una agenda clásica en papel, una agenda electrónica, utilizar calendarios  en línea o para descargar o crearnos una plantilla propia adaptada a nuestras necesidades. Yo utilizo, además de una agenda y una plantilla personalizada, los calendarios mensuales de Reprint Me y el calendario compacto anual de El Canasto.

Y como en la vida no todo es trabajo, la clave de la gestión del tiempo es conseguir que nos «sobren» horas para dedicarnos a otras actividades, socializar y disfrutar de la familia y los amigos.

Acabaré con una cita de Benjamin Franklin: «¿Amas la vida? No desperdicies el tiempo porque es la sustancia de que está hecha.»

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