Tres pautas para reducir los costes de traducción
15/02/2012 2 comentarios
Cuando una empresa decide lanzarse al mercado exterior, debe decidir qué documentación traducir o adaptar y cómo hacerlo. Es una inversión necesaria si quiere iniciar con buen pie la comercialización en los países de destino.
Tal y como comentamos en la entrada sobre sitios web multilingües, no siempre es necesario traducirlo todo por igual en cada idioma. La labor de un buen proveedor de servicios lingüísticos es asesorar al cliente antes de iniciar el proceso. A continuación detallamos tres pautas que se pueden aplicar para mirar de aligerar la partida presupuestaria reservada a la traducción o adaptación del material corporativo.
1) Analizar la documentación y el objetivo de la comunicación
Saber a qué público van destinados los documentos y con qué finalidad se quieren traducir puede ser de gran ayuda para disminuir el volumen de páginas o palabras objeto de traducción. Hay información que no es pertinente para la clientela extranjera. Otras veces, una versión sintética o una selección de la documentación es suficiente. La adaptación es más laboriosa, pero el coste puede verse reducido.
Por otra parte, el coste de traducción o adaptación no debería ser el mismo para un documento reservado para uso interno en la empresa que para los folletos destinados a una campaña publicitaria, por poner dos ejemplos. Las repercusiones en caso de error no son las mismas, ya que si bien el documento interno lo leerá un número reducido de personas, el folleto puede pasar por centenares de manos (de clientes) y un error podría minar la reputación de la empresa y las perspectivas de negocio. Por lo tanto, el estilo deberá ser mucho más preciso y la redacción más cuidada en el segundo caso que en el primero. En este caso, es muy aconsejable que un corrector profesional, experto en la cultura y el idioma en que está escrito el original y nativo de la lengua a la que se versa el texto, revise con gran atención el contenido traducido.
2) Una imagen vale más que mil palabras
No siempre hacen falta vocablos para expresarse. Mapas, diagramas y pictogramas pueden ser de gran ayuda, son más fáciles de entender para el lector extranjero y, además, no deben traducirse. Solo habrá que tener sumo cuidado, especialmente en el caso de las imágenes, en escoger motivos que no puedan suponer una ofensa o una molestia para el público al cual están destinados.
3) Depurar el contenido
Evitar las redundancias, los pasajes superfluos, las perífrasis y los archisílabos reduce drásticamente el número de palabras de un texto. Con un estilo directo y preciso, se evitan posibles errores y se consigue el propósito marcado.
Contar con el asesoramiento del proveedor de servicios lingüísticos es una oportunidad única para definir con exactitud qué es necesario y qué es superfluo. Si se definen con concreción las características y la finalidad de los textos corporativos y se mejora la redacción, se puede conseguir reducir el número de palabras y se rebajarán así los costes de traducción y adaptación. El trabajo de equipo desde el inicio repercutirá positivamente en la imagen de la empresa en sus intercambios internacionales y en su partida de gastos. ¡Y todo ello sin la necesidad de pedir una rebaja o un descuento!
Autor de la foto: Mconnors, vía Creative Commons
