Balance del 2011

El año llega a su fin y ha llegado el momento de hacer balance. Ha sido un año movido, en el que hemos implantado algunos cambios que vamos a perfeccionar a lo largo del próximo año, con un objetivo claro: optimizar los servicios que ofrecemos y mejorar la relación con los clientes que confían en nosotros.

Comunicación

Hemos reestructurado gran parte de nuestra comunicación corporativa, con el fin de mejorar el diálogo con nuestros clientes. Hemos estrenado imagen corporativa y redefinido el contenido del sitio web. Pero hemos ido más allá; tras un año en la blogosfera, hemos decidido dar un cambio de rumbo a la bitácora para centrarnos en temas relacionados con la comunicación multilingüe, la internacionalización, las energías renovables y otros ámbitos que iremos definiendo a lo largo del 2012 y que creemos que serán de interés para la clientela. Y finalmente, este mes hemos iniciado la publicación de un boletín para nuestros clientes, a través del cual queremos ponerles al corriente de nuestras novedades, pero también facilitarles información sobre los temas que les interesan. Por supuesto, seguiremos compartiendo datos de esos ámbitos a través de nuestros perfiles en Twitter y Facebook.

Gestión de la actividad

Hemos empezado a utilizar 4Visions manager, una aplicación en la nube que nos permite gestionar el conjunto de nuestra actividad: los proyectos lingüísticos, la cartera de clientes y colaboradores, la facturación y la agenda. Con ello esperamos ofrecer una mejor atención, incrementar nuestra productividad y mejorar el flujo de asignación de proyectos a nuestros colaboradores.

Filosofía de trabajo

Un año más, comprobamos que el buen servicio, la afabilidad, y el diálogo son primordiales para afianzar la relación con cada uno de nuestros clientes. Y esta filosofía se extiende a la relación que mantenemos con nuestros colaboradores. Preferimos trabajar con un equipo reducido de colaboradores: con cada uno de ellos hemos establecido una relación de confianza, saben cómo trabajamos, conocen bien las particularidades de los proyectos recurrentes y compartimos una ética profesional. Si trabajamos con profesionales que no comparten nuestros valores y no los cuidamos como se merecen, nos arriesgamos a ver dañada nuestra reputación y descontentar a nuestros clientes.

Encaramos el 2012 con mucha ilusión; volveremos en enero con las pilas cargadas y más novedades. Esperamos que todos vosotros podáis disfrutar también de un descanso bien merecido.

¡Felices fiestas a todos!

¡Feliz 2012!

La internacionalización: una vía para generar oportunidades de negocio

Del 15 al 17 de noviembre, ACC1Ó organizó en Barcelona el Encuentro de Centros de Promoción de Negocios. Fue una ocasión excelente para disfrutar, durante tres días, de talleres y entrevistas que giraron en torno a un tema central: la internacionalización.

Internacionalización

En la sesión plenaria del día 15, Oportunidades globales y nuevas áreas de negocio, los ponentes destacaron cuáles son los retos a los que se enfrentan las empresas que inician el proceso de internacionalización y pudimos contar en primicia con el testimonio de cuatro empresas que se han lanzado al crecimiento al exterior.

A título introductorio, Antoni Fita, coordinador del área de conocimiento empresarial de ACC1Ó, presentó el nuevo escenario al que se enfrentan las empresas catalanas:

  • Aumento de las fragilidades y las asimetrías en el ámbito internacional.
  • Diferencial de crecimiento de las economías, a escala geográfica y sectorial.
  • Gran incremento de la población mundial; envejecimiento sin precedentes en Occidente y aparición de una nueva clase mediana en los países emergentes (Asia, principalmente).
  • De aquí al año 2035, a escala mundial, la demanda energética se incrementará en un 36%, la demanda de agua potable en un 40% y la de alimentos en un 50%.

Los retos que se presentan en los ámbitos de la energía, el agua y la alimentación, junto con los cambios demográficos, económicos y políticos a escala mundial, generan oportunidades para las empresas de nuestro país.

Posteriormente, intervinieron el Dr. Joan Tugores y tres empresarios: Xavier Fitó, de Semillas Fitó; Ramón Comellas, de Circutor; y Marcelo Devicenzi, de Igeotest; en sus empresas han iniciado o desarrollado el proceso de internacionalización con éxito. En el debate que se generó, cada uno relató de forma breve su experiencia, los obstáculos con los que se encontró y sus claves de éxito.

De forma desordenada, estos son los consejos destacados de sus intervenciones:

  • Buscar un nicho de mercado y captar las oportunidades de negocio.
  • Definir bien la táctica y la estrategia que seguirá la empresa.
  • Invertir y reinvertir en I+D; la innovación es fundamental para no perder competitividad.
  • Todo el equipo debe estar motivado, firmemente comprometido e unido, ya que exige muchos sacrificios; internacionalizarse es una carrera de fondo.
  • Asistir a ferias y salones, primero como espectador, para aprender de la competencia.
  • Integrarse en la cultura del país de destino: ser flexible y tener una mentalidad abierta, ya que tarde o temprano se producen choques culturales.
  • Establecer, en la medida posible, un contacto directo con el cliente y escucharlo; las experiencias intercambiadas son una gran fuente de adquisición de conocimientos.

La internacionalización es difícil, pero imprescindible y posible; ahora bien, no debe enfocarse como una apuesta transitoria y requiere la implicación de todos los miembros de la empresa. El proceso de expansión internacional permite aprender mucho a los que inician el proceso, lo que le otorga un gran valor de incentivo. Por otra parte, la diversificación de mercados y clientela permite disminuir los riesgos (lo que comúnmente se describe con la imagen de no meter todos los huevos en la misma cesta). Y a modo de conclusión, los intervinientes destacaron el optimismo que se genera cuando empiezan a obtenerse resultados: si la empresa crece, el equipo directivo y los trabajadores también lo hacen, por lo que todo el mundo está entusiasmado y contento.

Podéis acceder al contenido del encuentro (en catalán) en el portal de l’Anella.

Autor de la  foto: Wallyg, vía Creative Commons

365 días en la blogosfera

El 18 de noviembre de 2010 publiqué la primera entrada de este blog; es un proyecto que encaré con mucha ilusión. No son tiempos fáciles y ante el pesimismo que demasiado a menudo nos rodea, pretendía ser una mirada fresca y positiva a la profesión traductoril, con un enfoque empresarial y emprendedor, alguna pincelada al asociacionismo y alguna que otra incursión en otros temas relacionados que también me interesan, como la productividad y la gestión del tiempo. Alguna categoría más hay, pero creo que por ahora son las que más he explotado.

A pesar de ser una bloguera novata, he tenido la inmensa suerte de que cuenten conmigo en APTIC para participar como ponente en la mesa redonda sobre blogs, con tres referentes de la blogosfera lingüística, como son Pablo Muñoz, Oliver Carreira y Clara Guelbenzu. Ricard Sierra, un referente en nuestra profesión y bloguero activo durante años, ejercerá de moderador. Ellos llevan años publicando contenido en sus bitácoras, así que será un honor compartir mesa con ellos. Más que transmitir, creo que voy a aprender mucho de ellos.

Con 34 entradas publicadas y tras unas semanas de meditación, he decidido darle un giro a este blog. Quiero separar mi marca corporativa de mi persona y tratar aquí temas que sean de interés para los clientes, ajenos a nuestro gremio: el multilingüismo, la internacionalización de las empresas, gracias a la exportación y las licitaciones, y lo que se me ocurra más adelante. A ver si soy capaz de afrontar con éxito este nuevo reto que me marco.

Los temas que abordaba aquí los seguiré desarrollando en un blog personal, donde podré hablar largo y tendido sobre emprendimiento y los cambios que está experimentando nuestra profesión.

Gracias a mis lectores y a los que habéis añadido algún comentario a las entradas que publico. Espero seguir contando con vosotros en el blog de mi web personal.

¡Hasta pronto!

Networking focalizado

Se puede hacer networking en todo momento, pero para optimizar el tiempo y obtener los mejores resultados posibles, es necesario focalizar nuestros esfuerzos.

networking focalizado. Foto de uuuhyeah, vía Creative CommonsFoto de uuuhyeah, vía Creative Commons

Antes de lanzarnos a la acción debemos pues determinar cuáles son las especialidades que deseamos potenciar y concretar consecuentemente los ámbitos, los sectores y los países en los que iniciaremos o ahondaremos la búsqueda de nuevos clientes. Una vez determinados, podemos emprender la prospección presencial y virtual.

Networking presencial

Hacer una criba de las jornadas, las reuniones, las ferias, los congresos y los actos que nos pueden interesar. Organizar la agenda para asistir a los que nos brindarán mayores oportunidades de contactar con personas interesantes y clientes potenciales. Cuánto más especializado sea el evento, mayor posibilidad tenemos de hacer contactos efectivos, especialmente si son sectores o negocios en vías de expansión e internacionalización.

De vuelta a la oficina, el mismo día o el día siguiente (cuando antes mejor para que la memoria no nos juegue malas pasadas), es preciso iniciar el seguimiento: recopilar la información recogida, agregar los contactos en nuestra base de datos de clientes y añadir todos los detalles que recordemos del encuentro (idioma en el que nos hemos dirigido a esa persona, impresiones, si ha solicitado información, etcétera); en definitiva todo lo que nos haya permitido conectar con la persona para poder posteriormente enviarle una presentación de nuestros servicios y un mensaje personalizado.

Es aconsejable no dejar pasar más de dos o tres días después del encuentro para enviar un correo a las personas con quién nos interesa mantener el contacto. Es más fácil que el otro nos recuerde (y viceversa). Si queremos agregarlas a nuestra red profesional, también es conveniente hacerlo en ese plazo. Así jugamos con la baza de la memoria a nuestro favor.

Networking virtual

Las redes sociales pueden facilitarnos la búsqueda de nueva clientela, pero hay que establecer un buen plan y focalizar bien, sino podemos dispersarnos y perder de vista nuestro propósito. Los portales sectoriales también son una buena fuente para hacer acopio de los datos de las empresas que nos interesan, para buscarlas luego en los social media. Personalmente, las dos redes que más potencio son LinkedIn y Twitter, aunque hay que tener presente cuál es más potente en otros países (si hacemos acciones de marketing y búsqueda de clientela en el extranjero).

Al igual que deberíamos hacer con las campañas de marketing por correo electrónico, para prosperar es importante enviar un mensaje personalizado. Nada de dejar el «Me gustaría añadirte a mi red profesional en LinkedIn». Redactar un mensaje escueto pero conciso es todo un reto para ir al grano sin dejarse lo primordial y no sonar agresivo o borde, pero tendremos mayores probalidades de éxito.

Una vez el cliente potencial ha aceptado nuestra invitación, nada de dormirse en los laureles. Al igual que con el networking presencial, el seguimiento es primordial. Es aconsejable enviar un mensaje de agradecimiento a las personas que nos han agregado a su red de contactos; ello nos permitirá posteriormente enviarles un mensaje por correo electrónico con una presentación más pormenorizada de nuestros servicios, en el cuerpo del mensaje o en un archivo adjunto.

Otra premisa que debemos recordar es que el tiempo es oro: enviemos mensajes estructurados y bien redactados, en los que destaque la información relevante. El destinatario de nuestro mensaje lo agradecerá. Si el cliente potencial nos lo solicita, ya habrá ocasión de profundizar y dar más detalles.

Hay que armarse de paciencia: los resultados no son inmediatos; más bien lo contrario. Podemos tardar tranquilamente unos cuantos meses en conseguir que esas tomas de contacto se conviertan en solicitudes de presupuesto y trabajos. Ante las primeras “victorias”, no debemos bajar la guardia y seguir con nuestro plan de acción.

Si bien debemos intentar ser tan constantes como podamos, lo cierto es que es bueno aprovechar al máximo las semanas de disminución de actividad para potenciar el networking y la búsqueda de nuevos clientes. Ya sea virtualmente o presencialmente, debemos establecer un buen plan de ataque y seguimiento para optimizar al máximo el tiempo dedicado a ampliar nuestra red de contactos. Y una buena manera de conseguir que los demás se acuerden de nosotros, es ofreciéndoles algo sin esperar nada a cambio: compartir información relevante de interés para ellos, divulgar noticias de su sector, enviarles una felicitación en las fechas señaladas, un detalle navideño; lo que se nos ocurra para fomentar los lazos con ellos: detrás de cada empresa hay una persona, no lo olvidemos. Y con quien conectamos es con las personas, no las entidades.

Pautas para prevenir la morosidad

¿Conocéis a algún autónomo que no haya sufrido nunca un retraso en el pago de un encargo? Es un hecho que se produce con cierta frecuencia, más de lo deseado, y algunos retrasos incluso derivan en casos flagrantes de morosidad, cuando el cliente deja de pagar.

Los motivos alegados son variopintos, pero a menudo es por falta de liquidez, a veces provocada por retrasos en cobros o una mala gestión de la contabilidad y el flujo de caja de la empresa. Sea como sea, a nadie le gusta dejar de cobrar un trabajo realizado y entregado, y podemos adoptar una serie de medidas para prevenir la morosidad.

¿Qué podemos hacer para protegernos contra la morosidad?

1) Formalizar el encargo por escrito

Redactar un presupuesto y un encargo por escrito y solicitar al cliente que nos lo devuelva firmado es el primer paso para iniciar con buen pie un proyecto. Aunque definamos las condiciones y características oralmente con el cliente, mejor plasmarlo todo por escrito. Por seguridad y comodidad para ambas partes: será mucho más fácil acogerse a lo pactado y tener más argumentos de peso en caso de malentendidos o problemas. En caso de impago, y ante la posibilidad de tener que presentar un proceso monitorio, es una prueba de que ha habido una relación comercial.

2) Solicitar una provisión de fondos antes de iniciar el proyecto

Si el importe es pequeño, podemos arriesgarnos y prescindir del pago a cuenta, pero para montos cuantiosos, mejor curarse en salud. Personalmente, recomiendo que nunca sea inferior al 40%.

En proyectos muy voluminosos y que duran varios meses, es recomendable acordar una segmentación del pago: cantidades mensuales, o tres pagos: uno al inicio, una a la mitad y otro a la entrega, o a 30 días de la última entrega, por poner un ejemplo. Como contraprestación, podemos programar entregas parciales al cliente; es una situación positiva para ambas partes.

Lo que hacen profesionales de otros sectores puede servirnos de inspiración. Los desarrolladores de aplicaciones informáticas y los diseñadores de sitios web suelen solicitar un pago a cuenta antes de iniciar el proyecto y pagos parciales a medida que avanza el proyecto.

3) Confirmar la recepción de toda la documentación

Puede ocurrir que un fichero se pierda por el ciberespacio o que se cuee en la carpeta de correo basura del cliente. Sea como sea, y a falta de parecer pesados, solicitad siempre que os confirmen la recepción de la documentación (presupuestos, encargos y por supuestos, proyectos). Es una manera de evitar sustos innecesarios y que puedan utilizar como excusa la manida frase de «es que no lo hemos recibido en el plazo acordado». Además, hacer el seguimiento de un trabajo realizado es una muestra de profesionalidad.

Un cliente no me paga, ¿y ahora qué?

Llevar al dedillo la contabilidad y recordar la fecha de vencimiento de las facturas es importante. Pasado el plazo estipulado de pago, debemos ponernos en contacto con el cliente. Primero por correo electrónico, pero si no contesta, una llamada puede bastar para poner solución al problema.

Si sigue sin pagar, podemos proceder a enviar recordatorios: quincenales, semanales, cada dos días, todo depende del importe y del retraso en el pago. Sed educados, pero firmes. A fin de cuentas estamos exigiendo algo que es nuestro: el pago del trabajo realizado.

Si el cliente no da señales de vida, da largas o simplemente pasa del tema, los entendidos aconsejan que primero le avisemos que nuestro abogado va a ponerse en contacto con él. A veces con esa amenaza basta. Otras, hay que hacerle llegar una carta redactada por un abogado. Y si sigue en sus treces, podemos acogernos al proceso monitorio. Para cuantías inferiores a 30.000 euros es un recurso que la justicia pone a nuestra disposición, muy práctico porque no es necesario contar con un abogado o un procurador en la petición inicial. Desde 2008, incluso contamos con su versión europea, el proceso monitorio europeo, al que podemos acogernos para hacer frente a impagos de clientes de otros países miembros (a excepción de Dinamarca).

Ahora bien, hay señales que deberían hacer saltar nuestras alarmas. Debemos disponer de toda la información fiscal y de contacto del cliente (dirección, teléfono, CIF o NIF, web propia). Si se trata de una empresa, la ausencia de uno de estos datos es muy mala señal. La negativa de un cliente a firmar el presupuesto o el encargo y a pagar una provisión de fondos es una clara muestra de que puede demorarse en el pago o no ejecutarlo. Y cuando el retraso ya es fehaciente, la ausencia de contestación a nuestros mensajes en un lapso de tiempo prudente, o el hecho de no contestar a nuestras llamadas son una señal inequívoca de que nos encontramos ante un moroso. Hay que armarse de paciencia, no desistir, seguir los pasos y recordar siempre que estamos reclamando el pago por un servicio prestado.

Siempre es preferible intentar resolver el impago de forma amigable, sin tener que recurrir a la burocracia, pero es bueno saber que existen vías legales para poder actuar sin tener que desembolsar dinero. Bastante perdemos con el tiempo invertido en el seguimiento del cliente que se demora en el pago de sus facturas.

De la importancia de gestionar el tiempo

El tiempo es un recurso bien curioso: cada minuto, cada hora, cada día dura lo que dura, ni más ni menos y sin embargo a veces se nos antoja eterno y otras en cambio pasa volando (o eso pensamos). Pero el día solo tiene veinticuatro horas y es importante administrarlas bien para no acabar corriendo o con una montaña de tareas por terminar.

Reloj de image after

En noviembre de 2010 tuve la suerte de poder asistir al curso de gestión del tiempo organizado por APTIC y allí aprendí una serie de pautas para gestionar mejor mi tiempo y establecer objetivos claros.

Aprendí que es muy importante escuchar nuestro reloj interno para optimizar el tiempo y organizar las jornadas y poder agrupar así las tareas más pesadas o las que requieren más concentración en los picos de mayor productividad. Saber cuándo rendimos mejor nos ayudará a organizar mejor nuestras jornadas y adquirir buenos hábitos.

Otro punto clave es identificar a los ladrones del tiempo (las pérdidas de tiempo por culpa de distracciones e interrupciones), que nos desvían de las actividades para conseguir los objetivos que nos habíamos marcado. Es casi imposible evitarlos, pero sí es primordial identificarlos y no dejarse avallasar.

El estrés y el desorden son dos enemigos contra los que hay que luchar con fuerza. El desorden invade el espacio físico, pero también el mental.  Si trabajamos y vivimos en un espacio ordenado, pensaremos con más claridad. Y planificar de forma realista, no acumular demasiadas actividades, saber delegar y decir no son algunas claves para evitar el estrés negativo, que nos  frena a la hora de llevar a cabo nuestros propósitos, nos puede llegar a paralizar y minar nuestra salud.

¿Cuáles son las normas básicas de la organización del tiempo?

  • Formular objetivos (anuales, trimestrales, mensuales, semanales y diarios)
  • Planificar las actividades por adelantado
  • Marcar prioridades (priorizar lo importante y evitar la tiranía de lo urgente)
  • Realizar concretamente los objetivos (organizarlos en unidades manejables y tareas concretas)
  • Controlar y hacer el seguimiento de los objetivos

Para conseguir nuestros propósitos y gestionar bien el tiempo hay que plasmar los objetivos y las tareas por escrito. Solo así sabremos si hemos sido realistas en nuestras previsiones y podremos rectificar para enmendar los errores. Para ello podemos utilizar una agenda clásica en papel, una agenda electrónica, utilizar calendarios  en línea o para descargar o crearnos una plantilla propia adaptada a nuestras necesidades. Yo utilizo, además de una agenda y una plantilla personalizada, los calendarios mensuales de Reprint Me y el calendario compacto anual de El Canasto.

Y como en la vida no todo es trabajo, la clave de la gestión del tiempo es conseguir que nos «sobren» horas para dedicarnos a otras actividades, socializar y disfrutar de la familia y los amigos.

Acabaré con una cita de Benjamin Franklin: «¿Amas la vida? No desperdicies el tiempo porque es la sustancia de que está hecha.»

Cómo hacer campañas de marketing con pocos recursos

Hacía tiempo que tenía guardada una guía sobre el automarketing en francés y ayer aproveché para leerla. Es un pequeño dosier de quince páginas que da unas breves pinceladas sobre lo que es el marketing y presenta pautas sobre lo qué podemos hacer para crear nuestras propias campañas de marketing o, dicho con otras palabras, para desarrollar campañas hechas por nosotros mismos para dar a conocer nuestros productos o servicios.

Ser pequeños (en dimensión, no en mentalidad) y disponer de menos fondos que una gran empresa no tiene porqué ser un freno. En la red podemos encontrar un sinfín de recursos gratuitos o a buen precio para desarrollar nuestras propias campañas de marketing.

Pero antes de ponernos manos a la obra hay que definir una serie de conceptos. Toda empresa, sea pequeña o grande, debe basarse en la regla de las 5 P (que condicionan lo que se conoce como marketing mix):
- producto (o servicio)
- posicionamiento
- precio
- personal
- publicidad

Es importante que los clientes, actuales y potenciales, sepan claramente qué productos o servicios ofrecemos. También debemos establecer los criterios que determinan la especificidad de nuestra oferta, los que nos desmarcan de la competencia y los que nos permiten comunicar, ya que nos permitirán posicionarnos en el mercado, ante clientes y competencia. La calidad del servicio, el profesionalismo y el savoir-faire o pericia también son factores determinantes para destacar y posicionarse a largo plazo.

Una vez analizados estos factores, podemos centrarnos en la creación de nuestras propias campañas de publicidad, que nos permitirán informar a nuestros futuros clientes de forma eficaz y contundente.

Comunicar es primordial, ya que nos permitirá desarrollar nuestra imagen de marca y asentar nuestra notoriedad. Si nuestra empresa es visible, reconocida y reconocible, será más fácil que los clientes nos escojan.

Las campañas de marketing nos permitirán conseguir clientes nuevos y fidelizarlos. Gracias a la publicidad podemos comunicar lo que nos diferencia de nuestros competidores, es una clara ventaja competitiva. Y aunque en un primer momento no se piensa en ello, también nos facilitará la búsqueda de futuros colaboradores, ya que ellos también estarán informados de lo que hacemos.

¿Cómo hacemos nuestras campañas?

Antes de empezar deberemos determinar en qué canales de comunicación queremos estar presentes. Los medios de comunicación clásicos, como la prensa y las cuñas de radio, conllevan un coste, pero podemos estar presentes en Internet a coste cero (monetario, porque siempre deberemos invertir tiempo).

Es muy fácil crear un perfil profesional en las redes sociales: Twitter, Facebook, o LinkedIn, por poner algunos ejemplos. Podremos compartir información relevante para nuestro gremio o los campos y sectores en los que estamos especializados, contactar con clientes potenciales y darnos a conocer. También podemos crear un blog profesional (con WordPress o Blogger, por ejemplo) o enviar newsletters a nuestros clientes con un servicio gratuito como MailChimp.

Ahora bien, no solo hay que crear los perfiles, hay que pensar en una estrategia de comunicación, generar contenido de calidad y mantenerlos vivos. Si no mantenemos actualizados los perfiles y no interactuamos con nuestros seguidores o lectores, no conseguiremos ser visibles ni destacaremos sobre el resto. La perseverancia es clave y no debemos pretender obtener resultados a corto plazo.

Tampoco debemos descartar la presencia fuera de los medios de comunicación y asistir a conferencias, ferias, networkings. En estos ámbitos, será importante contar con folletos, tarjetas o carpetas para poder entregar nuestra información corporativa a todas las personas que conozcamos. En estos casos, podemos redactar el contenido (no hay nadie que conozca mejor que nosotros nuestro oficio, lo que nuestros clientes buscan y lo que queremos y además será un buen ejercicio para ser claros y concisos), pero es aconsejable que el diseño y el montaje lo dejemos en manos de profesionales (diseñadores gráficos, imprentas) o que por lo menos utilicemos servicios en línea como Moo o Expresso.

Porque a pesar de las ventajas del automarketing, no es bueno hacerlo todo uno mismo. Una cosa es ahorrar y otra escatimar; vale la pena invertir unos fondos para que un profesional cree un logotipo, un diseño web actual o confiar la impresión de nuestro material a una imprenta, sino la imagen que damos puede ser contraproducente. Y a medida que el negocio crezca, es bueno delegar las campañas de marketing a un equipo profesional. Los conocimientos adquiridos al crear nuestras propias campañas nos ayudarán a definir mejor lo qué queremos trasmitir y facilitará el trabajo del proveedor que escojamos.

 

Reseña: El libro negro del emprendedor

Las lecturas para todos aquellos interesados en el emprendimiento abundan, pero en la mayoría de libros, artículos y entrevistas se habla de casos de éxito y nada o muy poco de los fracasos.

Fernando Trías de Bes, autor reconocido y emprendedor de los pies a la cabeza (con 28 años fundó Salvetti & Llombart, actualmente un referente en investigación e innovación en marketing en España), decidió escribir sobre los errores que cometen los emprendedores antes y durante el desarrollo de su proyecto empresarial. En El libro negro del emprendedor recoge testimonios propios y de otros emprendedores muy útiles para todos aquellos que han decidido lanzarse a la aventura de iniciar un negocio, ya sea en solitario o con socios.

 

 

El libro se estructura en cinco apartados, aparte del preliminar, que contienen un total de catorce asaltos (desde el principio el autor establece un símil con un combate de boxeo que va como anillo al dedo a lo que le espera a cualquier emprendedor).

  • Preliminar: para poner en situación a los lectores
  • Primera parte: el carácter emprendedor
  • Segunda parte: los socios: ventajas e inconvenientes de asociarse
  • Tercera parte: las ideas y el sector
  • Cuarta parte: los ingresos y la dedicación
  • Quinta parte: emprender es fácil, lo difícil es crecer

El libro finaliza con un resumen de todo el contenido y un cuestionario gracioso.

De la lectura destacaría los aspectos siguientes: en primer lugar, hay que estar realmente convencido para emprender un negocio, porque absorbe mucha energía y hay momentos realmente duros, y si no estás realmente ilusionado, es fácil tirar la toalla ante el primer gran escollo. En segundo lugar, si emprendes con socios, debéis conoceros bien, compartir una misma escala de valores y ser complementarios. En tercer lugar, tienes que escoger un sector que conozcas muy bien y crear un modelo de negocio que dé beneficios a corto plazo. Y finalmente, también es importante pensar en la dimensión del negocio y cuándo tienes previsto retirarte de la primera línea.

Un libro que no debería faltar en la biblioteca de las personas emprendedoras. ¡Os lo recomiendo!

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