Decálogo del lingüista profesional

La mayoría de las asociaciones profesionales de lingüistas han redactado un código deontológico propio o se basan en uno más general. En esta entrada me he decantado por utilizar el término lingüista para englobar a todos los profesionales que trabajan con los idiomas: traductores, intérpretes, correctores, redactores y otros, ya que considero que todos formamos parte de un mismo colectivo que debería regirse por un código deontológico.

A continuación recojo diez puntos que considero esenciales para el buen desarrollo profesional. El orden es totalmente aleatorio, ya que los considero todos importantes por igual.

– Se rige por un código deontológico, evita la competencia desleal y fomenta el respeto y la difusión de su profesión, tanto entre sus colegas como entre el público general.

– Fija sus propias tarifas, acordes con los servicios que ofrece y en función del mercado en el que desarrolla su actividad, con el fin de vivir dignamente y reinvertir en su negocio.

– Se abstiene de aceptar encargos o trabajos para los que no está cualificado o que sabe que no podrá desempeñar bien.

– Nunca inicia un proyecto sin garantías: se ciñe al presupuesto y las condiciones acordadas con los clientes y, si lo estima necesario, solicita un pago a cuenta antes de empezar a trabajar.

–  Se rige por el secreto profesional y es muy escrupuloso con el carácter confidencial de la documentación que le facilitan los clientes.

– Establece un diálogo con sus clientes para resolver dudas e informarles del progreso del proyecto.

– Se forma continuamente, para mejorar sus habilidades lingüísticas y en otros campos, ya que la formación transversal también es muy importante.

– Enfoca su actividad como un negocio y cuida y desarrolla por igual todas las facetas de este.

– Establece una relación de igual a igual con sus clientes y respeta los términos del acuerdo establecido con ellos.

– Es proactivo, asesora y aporta soluciones a sus clientes, para darles un servicio óptimo.

Por supuesto, el listado no es exhaustivo. Podéis profundizar en este tema y leer la Carta del Traductor de la Federación Internacional de los Traductores, disponible en inglés y francés, y la Recomendación sobre la protección jurídica de los traductores de la UNESCO, conocida bajo el nombre de Recomendación de Nairobi, disponible en varios idiomas.

Y vosotros, ¿qué facetas y cualidades consideráis imprescindibles para un buen profesional?

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Maravilloso decálogo, Martine. Todos los puntos que has mencionado son importantes, pero hay algo que yo considero fundamental por encima de todo lo demás: ser honesto y sincero con el cliente y cumplir tu palabra, lo cual implica muchas otras cosas, algunas de las cuales has mencionado: respetar los acuerdos alcanzados, entregar siempre en la fecha fijada, avisar al cliente en caso de problemas y no callarse con la esperanza de que no se dé cuenta… La transparencia es esencial para establecer una relación basada en la confianza mutua entre el cliente y el proveedor.

Un saludo,
Isabel

Gracias por tu comentario, Isabel. Lo de la honestidad lo considero una cualidad tan intrínseca, ya no solo en el ámbito profesional, sino personal, que ni se me pasó por la cabeza añadirlo. Sin lugar a dudas, otro punto imprescindible a añadir.

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